LA ENTREVISTA PERIODÍSTICA Algunas nociones para aproximarnos al género
Por tanto, escribir es saber mirar, escribir es saber escuchar, escribir es saber pensar y, sólo después, es saber escribir. Esto es cierto es siempre, pero en periodismo lo es mucho más. Escribir es, como decía María Zambrano, la expresión de algo que se ha rumiado mucho, para comunicarlo después mediante la escritura, cuando ya está maduro. Se me objetaré que tal visión de la escritura conviene mucho a los filosófos, a los ensayistas, a los literarios, pero no al periodista, porque este va a trabajar en el ámbito de la urgencia. Así: el periodista debe estar preparado para saber de lo que no sabe y, además, explicarlo con claridad y urgentemente. ¿Existe acaso un repertorio de técnicas, como ocurre con los bomberos, susceptible de ser aplicado a la emergencia en cuestión? No. Hay algunos trucos, útiles para salir del paso, que no hace mucha falta enseñar porque la experiencia, incluso corta, los enseña mejor y más rápido. Lo único que se puede hacer es cultivar los cuatro pilares que comentaba antes: saber mirar, saber escuchar, saber pensar y saber expresar lo que uno ha visto, escuchado y meditado.
Se puede afirmar que una condición previa a la de periodista es la de hombre culto, no erudito, pero sí culto en el sentido de conocer profundamente al hombre, su historia y su entorno. Si tal es la condicion del periodista ¿ quien podra llegar a serlo? verdaderos periodistas sólo unos pocos, y los demás, meros escribidores de los que otros dicen o mercaderes, traficantes de palabras al mejor postor. Periodistas desde luego no.
Le preguntaron a un buen periodista cómo se preparaba para realizar una entrevista y contestó:
Necesito saber lo suficiente sobre aquello que voy a escribir, asi evitare formular preguntas que me hagan quedar como un imbecil (...) pero tampoco me abruma ignorar incluso muchas cosas. porque tengo la teoria de que nuestro ( el de los periodistas) consiste en desconocer algo y, despues, saber descubrirlo.
En sintesis las respuestas de Mehegan se pueden desglosar asi: para hacer una buena entrevista hace falta:
1. Prepararla
2. Saberla llevar
3. Redactarla adecuadamente
Como dice Mehegan, en un primer momento, puede parecer: hay siempre un entrevistador, un entrevistado, un tema-entrevistador, entrevistado y asunto- y unos procedimientos:preparar, entrevistar y transcribir. Conviene señalar que existen, además, otros elementos: u n público más o menos general, más o menos especializado, más o menos segmentado.
La entrevista es la herramienta básica del periodista, que gasta buena parte de su vida profesional hablando con personas e intentando conseguir información de ellas.
PREPARACIÓN DE LA ENTREVISTA PREPARACIÓN HABITUAL
La preparación de una entrevista, dependerá de muchos factores, pero debe existir siempre. Si por razones imprevistas e inevitables no resulta posible una preparación adecuada, entonces el periodista debe acudir a ese fondo del que hablé antes: a su cultura y a su conocimiento de los hombres y encomendarse al ángel de la guarda.
Podamos o no prparar una entrevista, hay una preparación habitual que jamás debe descuidarse, que sirve para todas las entrevistas y que no consiste en técnicas. Nuestro amigo Mehegan la resume bien en el libro "Writing for your readers".
A) Acercarse a las personas con afán de saber
Acercarse al entrevistado con afán de saber es, justamente, lo contrario de etiquetarlo previamente. Lo que no se puede hacer bajo ningún concepto es alimentar un prejuicio acerca de nuestro entrevistado y, luego, forzar la realidad para que se ajuste a ese prejuicio como sea. Decía lo mismo Salvador Pániker, autor del libro de entrevistas titulado "Conversaciones en Madrid": "Toda persona entrevistada acaba reducida a los límites mentales de su entrevistador". El seguro de esos peligros tiene un nombre fácil: se llama humildad.
Las seis preguntas clásicas: ¿qué?, ¿quién?, ¿dónde?, ¿cómo?, ¿cuándo?, ¿por qué?, son úliles para salir de un apuro.
B) Tratar respetuosamente a las personas
Significa desde no hacerle perder el tiempo por nuestra falta de puntualidad, respetar sus ideas y opiniones, escucharle con verdadera atención, sin que la entrevista parezaca una rutina laboral.
Ni la inteligencia ni el cariño ni el verdadero respeto se pueden disimular. Ni son técnicas periodísticas.
El respeto a las personas incluye la fidelidad a sus palabras a la hora de transcribirlas o, si por alguna razón excepcional esto no fuese posible, al sentido de lo que hayan dicho. Se consigue que los entrevistados confien en nosotros, y la entrevista dará una imagen acertada del entrevistado.
Me sorprendió hace un par de años el modo de trabajar de un fotógrafo italiano que cubría un acto:
-¿Ve usted esto? Pues para fotografiar bien esta copa yo antes tengo que mirarla mucho, desde todas las perspectivas, con cuidado, entendiendo muy bien para qué sirve y cómo se usa, las cualidades de este cristal concreto, tantas cosas...
Y parecía exhausto ante la perspectiva de tener que fotografiar aquella simple copa. Un fotógrafo mediocre se acerca a su destino, dispara quizá un carrete sin darle más vueltas al asunto y se va. A lo sumo, si la escena que pretende recoger no cabe bien en su objetivo, aplica sin pensarlo un gran angular, aunque deforme personas y cosas. Así es también un mal entrevistador.
Este consejo de Bill Kovac, director del Atlanta Journal and Constitution, a sus reporteros sirve como magnífico resumen: "Cuando escribais un artículo sobre una persona... volved a leerlo, pero cambiar su nombre por el vuestro". Y ese ponerse en su lugar, se traducirá en prestarle toda nuestra atención.
C) Poner mucha atención
Edward Kosner, director de la revista New York, dice: "Lo primero que se aprende cuando escriben sobre uno es que, por favorable que el artículo pueda ser, si hay algo que considera terriblemente injusto o negativo, eso no deja de golpear en tu cabeza.
Las entrevistas inteligentes se diferencian de las estúpidas en muchas cosas, pero la más notoria sea que, en las últimas, el periodista sólo se escucha a sí mismo o está más pendiente de sus notas que de las palabras de se interlocutor. O peor, el periodista está atento a lo que quiere oir en lugar de atender a lo que efectivamente le dicen.
PREPARACIÓN ACTUAL
1. Uno de los principales problemas del arte de entrevistar radica en conseguir la confianza del entrevistado.
2. Si uno no se ha preparado suficientemente, es muy probable que las preguntas tengan los siguientes defectos:
-No sirven para perfilar al personaje o al tema.
-Son las mismas preguntas que le han hecho en el mismo medio, o las mismas que le hacen siempre en todas partes. Como resultado, contestará la mayor parte de ellas con desgana, y además, nuestra audiencia ya conocerá las respuestas.
-Probablemente, las preguntas no estarán articuladas en torno a un tema central, y presentarán el aspecto de un pimpampum dislocado y caótico.
3. Sin una preparación suficiente, resulta muy dificil advertir cuándo un entrevistado está mintiendo. Sin la mínima documentación previa estamos indefensos y dejamos indefensos a nuestros lectores. (pag 31)